El teatro romano de Emerita Augusta (Mérida), erigido en los últimos años del siglo I d. de C, fue patrocinado por el cónsul Agripa, yerno del emperador Augusto. Se levantó en uno de los extremos del recinto urbano, junto al anfiteatro. Mármoles de diversos colores y granito embellecieron el hormigón con el que está construido.No obstante, los restos actuales responden a la construcción mandada realizar por el emperador Adriano en el año 135 d.C. según el estilo colonial llevado a cabo en la zona occidental del Imperio, junto a otras obras también realizadas en el año 333. Estuvo en uso hasta la segunda mitad del siglo IV cuando la implantación del cristianismo, contrario a las representaciones teatrales, significó el paulatino abandono y ruina del edificio.
Su capacidad era de 6000 espectadores, una cifra elevada dentro de los teatros del imperio romano. El graderío o cavea que los albergaba se construyó aprovechando la ladera del cerro de San Albín. Estas gradas semicirculares estaban divididas en tres sectores, separados por pequeños muros, reflejo de las diferencias sociales: la ima cavea era la más cercana al escenario, seguida de la media cavea y de la summa cavea.
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