
Los aymarás son seres profundamente religiosos. Todo cuanto les rodeaba, desde su nacimiento hasta su muerte, tiene un sentido mágico-religioso. Todo, hasta las piedras, son moradas de distintos dioses. Por ello, al estar en armonía con la naturaleza, se esta en armonía con las deidades que bien pueden proteger y ayudar al hombre, como pueden ocasionarles grandes calamidades.
Los aymarás se esfuerzan por agradar a las divinidades por que esperan que en la misma medida estas le retribuyan. Sus rituales son solemnes, complicados y en ello s hacen grandes ofrendas de diversos tipos. Uno de los sacrificios de mas antigua raigambre y mayor importancia, es la que se le hace a la Pachamama(Madre tierra) ofreciéndole una o varias llamas.
Estas son escogidas entre todas las que posee el grupo. A partir de su elección, la llama es objeto de múltiples y variadas atenciones por parte de los miembros de la comunidad. Los aymarás que habitan en el Titicaca, suben el animal a una embarcación de totora y le dan un paseo para que la Cota mama(madre laguna), de su aprobación. Jóvenes muchachas son seleccionadas para guiar a los camélidos hasta el lugar propicio para el sacrificio y, por tanto, también ellas deben ser cuidadosamente ataviadas.
La “wilancha” o sacrificio de la llama para agrado de la Pachamama/Madre tierra), se produce en presencia de toda la comunidad y la lleva acabo el yatiri o sabio de la comunidad quien rocía la sangre del animal en el suelo y hacia los puntos cardinales invocando a los dioses tutelares.
En toda ceremonia aymará son imprescindibles algunos elementos rituales como alcohol y coca. Esta es una hoja sagrada y un elemento asociado al hombre desde épocas remotas.
Pacha mama, es la diosa de la fecundidad y madre de todo lo existente sobre la faz de la tierra.
Wari, es el dios del ganado. Su misión principal sobre la tierra, es cuidar los rebaños de alpacas, vicuñas y huanacus.
Waira, dios del viento que gobierna sobre los vientos. Trae lluvia para la siembra y aleja el granizo.
Achachilas, (ancianos sagrados de los andes eternos). Illimani, Illampu, Murata Sajama, Huaina Potosí, Thunapa, Tata Sabaya, Ollgue, Licancabur, y otras montañas altas nevadas ocupan sitios de honor entre los dioses de la antigüedad
Supaya, genio masculino y femenino que puede ser positivo o negativo. La parte negativa se identifica con el diablo.
Khunu, dios de la nevada y la helada. Su tarea principal es cubrir de nieve las altas montañas y conservarlas en su estado congelado para que en el curso del año se deshielen formando ríos y lagos prodigando con sus nutrientes y energía al ecosistema
Mallku-Kunturi, en quechua-aymara Khunu=nieve, tura-hermano (khunutura) hermano de la nieve. Este dios de las altitudes, es el principal mensajero de los “achachilas”; su vuelo es interpretados por los aymarás para presagiar el presente y el futuro.
Illapa, es el dios de las tormentas eléctrica, llamadas también, “rayos”. Con su poderosa carga de energía abona energía y nutrientes a la tierra; y cuando una persona es alcanzada por este rayo esta destinado a ser un gran “yatiri”. Illapa también es venerado con el nombre de “Tata Santiago”.
Eqeko o Ekako, es el dios de la abundancia que multiplica todo aquello que se le encomienda
Anchancho o Sajra, son genios malignos, por lo tanto, son temidos por todos los habitantes de los ayllus.
Wak”a, sitios u objetos sagrados donde se realizan ceremonias rituales. Los “apachetas”, también son sitios ceremoniales.
Illa, amuleto, talismán con poderes sobre naturales, fabricados de hueso, metal, arcilla, madera, piedra, lana, cuero, con representaciones zoomorfas, antropomorfas y otras formas. Cada una de estas illas sirven para traer suerte, amor, dinero, poder, salud y buena vida. Los portadores fluyen un magnetismo positivo
Tup es el nombre nativo antiguo del caballito de totora. Los pescadores adultos surcaban olas al regresar de sus faenas de pesca, y con seguridad, sus hijos surcaban olas con sus tups para divertirse en sus momentos libres.